¿Y qué pasa si no me gusta Lanata pero tampoco me gusta Cristina? ¿Qué pasa si nada de lo que me ofrece esta Argentina de hoy me parece razonable?
Si miro la democracia con un ojo cercano al paternalismo, puedo ver que es incorrecto burlarse de la investidura presidencial. Un hijo le debe respeto a su padre. Un ciudadano le debe respeto a quien ejerce la función de conducir el país. (Respeto no es sinónimo de devoción, ojo.) Está claro que no somos niños pequeños y observamos las labores de los funcionarios con todo el juicio crítico del que somos capaces. Y eso no está mal. Mientras se haga con respeto. De ese juicio crítico deberían depender nuestras futuras elecciones.
Si vuelvo a la analogía democracia/paternalismo, debo decir entonces, que todo padre también debe tratar respetuosamente a su hijo. Y por ser padre, no debería dejarse llevar por exabruptos ni debería emitir epítetos, ni insultos ni burlas. Es de esperar de un individuo que nos conduce, que tenga sabiduría, templanza, bondad. Yo espero de un gobernante inteligencia y sentido de equidad y mesura, mucha mesura (en todos los aspectos que uno se pueda imaginar).
Un presidente no debería "igualarse" al común de los ciudadanos desde el lenguaje burlón, irónico y chabacano a través de twitter o facebook. Si un padre insulta a su hijo, si lo chicanea y lo burla, lo más probable es que reciba de él insultos y chicanas y burlas. El padre se gana el respeto con sus actos. El presidente también.
Si la política de este gobierno busca "igualar" a la presidente con el común de los mortales a través de estos medios, entonces, debería poder soportar las consecuencias de esta igualdad. Igualdad es igualdad. Tiene una doble vía. (Yo preferiría que se igualara en otros ámbitos más que en este, pero bueno, yo no decido nada.)
Que un allegado a la presidente llame "sicario" a un periodista me parece desmesurado y ridículo y tendencioso. Aunque ese periodista sea Lanata. Aunque no me guste Lanata. Aunque supongamos que todo lo que dice Lanata (y todo lo que dice Clarín) sea un sinfín de barrabasadas. Los sicarios son asesinos a sueldo. Un sicario remite a épocas muy terribles de este país. Y ahí radica parte del problema. Hoy todo remite a esa época.
La violencia engendra violencia. No es ninguna novedad. No me importa cuál fue el huevo y cuál la gallina. En alguna parte debe terminar. Si miro con ojo paternalista, me inclino a pensar que es en la cabeza donde debe parar. Y si miro con mi bolsillo, con el bolsillo que abona los impuestos todos los meses, entonces, pienso que a mí Lanata no me debe nada. Yo no le pago. No puedo pretender nada de él. El aire es libre. Cada quien puede decir lo que se le ocurra. Pero a todos aquellos que me gobiernan sí les pago mes a mes. A ellos sí puedo exigirles que se detengan en esta guerra ridícula que no lleva a ninguna parte.
La democracia solo se sostiene con respeto. De todas las partes hacia todas las partes. Quizás sea antidemocrático (golpista me resulta excesivo una vez más) que un periodista se burle de sus gobernantes. Pero en ese caso, también es antidemocrático que los gobernantes insulten a los ciudadanos.
Una vez más, la democracia solo se sostiene con respeto. Y con mesura y con honestidad y con verdad. De arriba para abajo y de abajo para arriba (si es que hay arribas y abajos). Predicar con el ejemplo vale para todos.
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