El patriotismo, al igual que cualquier amor, se funda en la
voluntad. No sirven de nada las enormes manifestaciones, los discursos
grandilocuentes, los deseos ambiciosos de expansión, si los patriotas no están dispuestos a trabajar cada día, a construir, a
educar, a sumar. La labor esforzada y la honradez son los únicos fundamentos
del patriotismo.
Un pueblo que pretende recibir del cielo las bondades de la
vida, es un pueblo indigno, haragán y antipatriota. Lo que se da, en algún momento
se quita.
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