domingo, 13 de mayo de 2012


El patriotismo, al igual que cualquier amor, se funda en la voluntad. No sirven de nada las enormes manifestaciones, los discursos grandilocuentes, los deseos ambiciosos de expansión, si los patriotas no están dispuestos a trabajar cada día, a construir, a educar, a sumar. La labor esforzada y la honradez son los únicos fundamentos del patriotismo.
Un pueblo que pretende recibir del cielo las bondades de la vida, es un pueblo indigno, haragán y antipatriota. Lo que se da, en algún momento se quita.